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¿Por qué elegir Ceroplas?

Jan 21, 2022

¿Por qué elegir Ceroplas?

Al llegar a las instalaciones de Ceroplas, desde el estacionamiento se siente un fragante aroma a palomitas de maíz: ese infaltable snack que acompaña las películas en el cine. Es porque nuestras bolsas están hechas en base a esa misma especie vegetal, previamente procesada en forma de resina de almidón, que convertimos en bolsas compostables y amigables con el medio ambiente.

En un mundo donde el plástico de hidrocarburo ocupa el 25% de los vertederos de basura, las bolsas compostables de maíz vienen a ser una efectiva opción para descontaminar el planeta y reducir el calentamiento global. Con esa premisa en mente, hace 10 años se creó Ceroplas y desde entonces surtimos al mercado minorista con una completa oferta de packaging eco sustentables, en línea con la tendencia universal del cuidado y protección del entorno natural.

En esencia, el proceso de elaboración de bolsas compostables de maíz es sencillo. Todo comienza cuando los gránulos de resina de maíz son sometidos a altas temperaturas para que se derritan para fabricar diversos formatos de diferente grosor según el requerimiento del cliente. Posteriormente, son impresas con la imagen ya definida y enviadas a una máquina de corte y troquelado para confeccionar la bolsa.

Una vez que el producto está acabado y aprobado por control de calidad, se procede al despacho a la dirección indicada en la orden. Y listo, un cliente feliz ya tiene en su poder sus nuevas bolsas compostables. Estas bolsas son perfectas para alimentar vermicomposteras ya que se descomponen en dióxido de carbono, agua, compuestos inorgánicos y biomasa; elementos que nutren todo tipo de lombrices y microorganismos del suelo. En un dispositivo de compostaje casero, en temporada de calor y en un ambiente con abundante microbiota, el periodo que puede tomar la biodegradación de la bolsa compostable es entre 3 a 4 meses. Plazo mucho menor a los 500 años que demora la degradación del plástico de petróleo, que deja residuos en forma de pequeños fragmentos, vulnerando e intoxicando los organismos que viven en los océanos o en la tierra.

La elaboración de las bolsas compostables es neutra en su huella de carbono, emitiendo cero cantidad de gases de efecto invernadero. No existe un aumento neto en la producción de dióxido de carbono porque las plantas de las que están fabricadas las bolsas compostables absorben la misma cantidad de dióxido de carbono a medida que se desarrollan. Un estudio de 2017 anunciaba ya que el cambio de la industria del plástico tradicional hacia un biopolímero representaría una reducción de 25% en las emisiones de gases contaminantes, sólo en EEUU. El estudio también concluyó que si los plásticos tradicionales se elaboraran utilizando fuentes de energía renovable, la producción de gases contaminantes podrían descender entre un 50% y 75%. Esta es una muestra del tremendo potencial de impacto que tienen las materias primas vegetales y las energías renovables en la magna tarea del cuidado y recuperación del planeta. Además, en el proceso de fabricación de la resina de maíz participan granjeros y agricultores de todos los tamaños, que encuentran una fuente de sustento para el desarrollo de sus negocios y núcleo familiar.

Si bien, en un principio, la elaboración de bolsas compostables tenía un valor considerablemente alto en relación al proceso del plástico de hidrocarburo, los precios han bajado a medida que investigadores y empresas como Ceroplas desarrollan estrategias productivas más eficientes y ecológicas en las plantas de fabricación. Por eso, no nos limitamos a la manufactura de bolsas: en Ceroplas está disponible una gama de productos que incluye cubiertos, platos, vasos y portacomida, que no tienen nada que envidiar a los fabricados con plásticos tradicionales, y (lo mejor) todos son compostables. Sin duda, grandes beneficios para restaurantes y cadenas de comida rápida que quieren sumarse a la tendencia verde con acciones concretas.

Las aplicaciones de las materias primas compostable no acaban en bolsas e insumos para restaurantes o deliverys. En diferentes densidades, son ideales para etiquetas, protectores de dispositivos electrónicos, envases para frutas, verduras, flores y plantas; así como fibra textil y relleno para almohadas. Aunque tienen algunas limitantes como la baja resistencia a altas temperaturas, el desarrollo e investigación tecnológica van encaminados a mejorar las prestaciones exigidas en diferentes industrias y emprendimientos.  No está muy lejos el día en que el plástico PET, utilizado en envases de refrescos y champús, se vea desplazado por otras materialidades más acordes a los valores que se necesitan para regenerar la Tierra.

Más allá de leyes punitivas que obligan la eliminación de bolsas hechas con plástico tradicional, se necesita un cambio de consciencia a nivel empresarial y comunitario, donde se otorgue una oportunidad seria a las alternativas innovadoras y de espíritu ecológico, tanto en el sector energético, productivo y gubernamental. Sólo de esa forma tendremos la esperanza de dejar un mundo mejor y más limpio para las generaciones que vienen.

Desde esta pequeña empresa queremos aportar con un humilde grano de arena, para que la transformación de los procesos productivos y las materias primas utilizadas deriven espontáneamente hacia procedimientos y elementos realmente integrados con el medio ambiente y las comunidades. Todos podemos (y debemos) sumarnos a un uso más eficiente y racional de los recursos naturales disponibles, y lograr la meta de un ecosistema empresarial íntimamente relacionado con el entorno y la biodiversidad.

 

La invitación está hecha. Súmate tú también al uso de bolsas compostables Ceroplas.  

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